Brigitte Bardot se deja ver por La Térmica hasta el 6 de junio

La Térmica exhibe desde este viernes la exposición ‘Brigitte Bardot, mito y clichés en Málaga’, cuyo comisario es José Luis Cabrera, que ya ha recorrido estas páginas en otra ocasión por ser la mitad (la otra es Lutz Petry) de ese proyecto tan admirado por muchos: Torremolinos Chic. De él charlamos en un episodio de La Aurícula Izquierda.

José Luis Cabrera, como explicó en el reportaje de El País firmado por Borja Hermoso ‘Brigitte Bardot, aquel verano de 1957’, halló a la venta en internet unos clichés de fotografías del rodaje de la película ‘Los joyeros del claro de luna’, ambientada en escenarios naturales de la provincia de Málaga, entre ellos, conocidas calles de Alhaurín el Grande.

El interés de La Térmica, dependiente de la Diputación de Málaga, y la búsqueda incansable de José Luis Cabrera de tesoros icónicos del pasado reciente de Torremolinos y la Costa del Sol nos permiten hoy disfrutar una selección de esas instantáneas, recogidas en 38 planchas de contactos.

Nos dice Cabrera en el catálogo de la muestra, disponible en este enlace, que ‘Brigitte Bardot, mito y clichés en Málaga’, «presenta algo más que la memoria de un rodaje, también de un paraíso en nuestra provincia, de una tierra en estado de gracia a la que un día, no tan lejano, bajaron las estrellas».  

Ojalá tuvieran los gobernantes esa sensibilidad con la memoria del paraíso que fue la Costa del Sol, y la provincia por extensión, ya como isla en el desierto (muchas ganas de ver el documental que prepara Rafatal con ese título sobre Torremolinos y su relevancia en la lucha del movimiento LGTBI), y como espacio estético, escenario de historias sepultadas por la carcoma política y la indolencia institucional, que proyectos como éste comienzan a atenuar.

Si desde la mitad del siglo XX a los rompedores años 80 no fueran del agrado ideológico, político o estético, basta con poner la máquina del tiempo y detenernos donde nos plazca, porque esta provincia es antigua un rato. Mismamente, el añoso edificio de la Térmica ha visto recorrer sus pasillos a reyes, monjas, milicianos y niños desamparados.

Nos pide a gritos una reforma a la altura de su valor histórico y sentimental, por encima de sus bellezas arquitectónicas (uno ha tenido que escuchar algunas afirmaciones vejatorias sobre sus suelos cerámicos y singulares ventanas que mejor no reproducir), que las tiene.

Enriquecen el catálogo dos firmas: el escritor Alfredo Taján, quien coordinó el imprescindible ‘Torremolinos. De pueblo a mito’, y Jorge Dragón, con quien compartí aulas en Ciencias de la Información, autor del ensayo fotográfico ‘El libro de la fiesta. Verdiales de los Montes de Málaga’, entre otras publicaciones.  

Más información de la exposición como horarios y dirección, en este enlace.


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